Universal Studios Florida

Como no podía ser de otra manera, casi el primer contacto que tuvimos con Estados Unidos fue el parque de Universal Studios en Orlando.

Llegamos hasta allí en autobús (greyhound) desde Miami, donde pasamos unos días de relax (os lo enseñaremos en otra entrada). Nos alojamos en un motel que fue uno de esos que te hacen pensar “EEERROR” nada más cruzar la puerta de la habitación. Nos salió bastante barato y tenía una cama más o menos decente donde dormir así que tampoco prestamos demasiada atención a las manchas  que había en el suelo del pasillo exterior (sigo esperando que fuera ketchup).  Por si os interesa es este:  http://www.orlando-continentalplazahotel.com.

El primer día decidimos caminar hasta el parque bajo el sol abrasador, ya que los horarios del shuttle gratuito que ofrecía el hotel no nos convencían. Esa misma tarde a la vuelta descubrimos que por 6 dólares podíamos coger un taxi puerta a puerta desde el parque al hotel y viceversa.

Pero, vamos a lo que nos interesa: el parque.

Tras esperar un buen rato en la cola para entrar y pasar los controles de seguridad al fin llegamos a nuestro destino.

La primera zona que visitamos fue la Marvel Superhero Island.

 

 

Allí pudimos disfrutar de atracciones como la The Incredible Hulk Coaster o The Amazing Adventures of Spider-Man, además de dejarnos la mitad de nuestros ahorros en merchandising y de hacernos como un millón de fotos con todos los superhéroes que se paseaban por allí.

 

 

Las dos siguientes zonas del parque las pasamos sin pena ni gloria. Se trata de la zona Toon Laggon, en la que pudimos disfrutar de la decoración y de varios puntos en los que refrescarse con chorros y fuentes de agua. Más adelante nos encontramos con Skull Island: Reign of Kong. Pasamos la zona por fuera sin llegar a adentrarnos, ya que solo ofrece una atracción y no nos llamó demasiado la atención.

 

La zona que sí merece la pena visitar es la famosa Jurassic park.

Desde lejos ya se escucha la mítica banda sonora que se te meterá en la cabeza para el resto del día. Allí nos hicimos fotos con cada dinosaurio que vimos y aprovechamos para refrescarnos montando en la Jurassic Park River Adventure. Una vez fuera del agua nos dirigimos al restaurante The Burger Digs parar a descansar y reponer fuerzas, comiendo una mega burger tan típica amerciana, rodeadas de dinos rugiendo.

 

Con las pilas cargadas, pusimos rumbo a la zona que realmente nos había llevado a visitar el parque.

Por si no lo habéis adivinado, se trata de The wizarding World of Harry Potter.

Creo que ninguna de las dos podremos olvidar nunca el momento en el que vimos las torres de Hogwarts despuntando entre los árboles al fondo del pueblo de Hogsmeade cubierto de nieve (falsa, por supuesto, creednos que con el calor que hacía no habríamos dicho que no a un poco de nieve real). Después de perdernos por las calles del pueblo y visitar la taberna de las Tres Escobas pudimos disfrutar de la actuación de la Academia de Beauxbatons y el Instituto Durmstrang.

Sin duda, una de las experiencias más increíbles del parque fue la atracción Harry Potter and the Forbidden Journey. Una combinación de tecnología 3D y magia te hacen disfrutar de un paseo por el interior de Hogwarts y realmente meterte en el papel de volar junto a Harry, Ron y Hermione a través del castillo, el bosque encantado o los campos de Quidditch.

Tanto nos gustó, que repetimos 5 veces seguidas, tras descubrir la Single line, en la que el tiempo de espera para montar es infinitamente más corto que en la cola normal. La única pega es que (en teoría) debes ir solo para montar, pero nosotras tuvimos la suerte de que formaran un vagón con personas de la single line y pudimos montar juntas en casi todas las ocasiones.

Ya agotadas, pasamos por las dos zonas restantes del parque: The Lost Cotinent  y Seuss Landing. Aquí nos dedicamos a ver la ambientación y a hacernos fotos con diversas camisetas, pelucas, gorros y demás presentes en las tiendas.

Al salir del parque decidimos preguntar cuánto nos costaría un taxi hasta nuestro hotel, ya que no nos quedaban fuerzas para andar, y viendo que nos cobraban 6 dólares no nos lo pensamos dos veces. Llegamos al hotel en cinco minutos y, tras cenar algo rápido y darnos una buena ducha, nos fuimos a dormir para recargar energías para el día siguiente en otro de los parques.

Al día siguiente le toco el turno a Universal Studios Florida.

Siendo sinceras, debemos decir que solo visitamos este parque por la zona de Harry Potter. Aunque, también es cierto que disfrutamos mucho de otras zonas y atracciones, sobre todo la de Revenge of the Mummy en la zona de New York. Esta es otra de las atracciones que disfrutamos varias veces seguidas, aprovechando la single line. Paseamos por New York y San Francisco, y nos fuimos directas hacia el Diagon Alley. Allí hicimos la cola para montar en Harry Potter and the Escape from Gringotts.

 

Emocionante, trepidante, adicitva… no sabría cómo describir esta atracción con algo que no fueran calificativos positivos. Nuevamente, volvimos a repetir varias veces, hasta marearnos. Tras escapar de Gringotts y no morir calcinadas por el dragón,  hicimos una visita a Ollivander’s, The Leaky Cauldron  y al Night Bus, y decidimos dejar atrás la zona de Harry Potter, ya que si no no saldríamos de allí jamás.

 

 

Siguiendo adelante, llegamos a Springfield.

Allí decidimos para a comer una Pizza en en Fast Food Boulevard, ya que era la opción más económica, dentro de los precios excesivos de todos los restaurantes del parque.

Unas cuantas atracciones y fotos después, y, tras volver al Diagon Alley como despedida, decidimos dar nuestro día por terminado y nos dirigimos hacia el hotel.

Y lo que pasó a continuación fue una de las aventuricas de este viaje, de esas que no le cuentas a tu madre para no preocuparla cuando te vas de viaje. Si tenéis curiosidad por saber lo que sucedió, dirigíos a la sección de “Aventuricas” del Blog.

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