Parc du Mont Royal en Montreal

Montreal fue nuestra primera parada dentro del viaje a la zona este de Canadá. Tras casi un día de vuelo desde Madrid y escalas en Amsterdam y París (es lo que tienen los vuelos baratos) llegamos al aeropuerto de Pierre Elliot-Trudeau. El recorrido hasta el Hotel du París, donde nos alojamos durante nuestra estancia nos llevó cerca de una hora. Primero cogimos el autobús 747 desde el aeropuerto y después la línea número 2 del metro, que nos dejó a cinco minutos andando de nuestro destino. En cuanto al hotel, deciros que, tanto las habitaciones como los baños y el desayuno estaban bastante bien. La única pega fue que las habitaciones están divididas en dos edificios situados cada uno a un lado de la calle y la nuestra, como no podía ser de otra forma, estaba en el edificio donde no había ni ascensor (eran 3 pisos de escaleras endemoniadamente empinadas) ni restaurante para el desayuno.

Llegamos casi por la noche y el tiempo era bastante desapacible, por lo que nuestro primer contacto con la ciudad fue la cama. Al día siguiente y, tras un opíparo desayuno, pusimos rumbo al Parc du Mont Royal. Este parque se sitúa cerca de la ciudad y es el pulmón verde de la misma. La gente acude allí para pasear, hacer senderismo, correr y realizar varios deportes o, simplemente para reunirse con los amigos y llevar a cabo diferentes actividades como bailar, tocar instrumentos o hacer equilibrismo sobre cintas colocadas entre árboles. Nosotras fuimos un poco menos aventureras y nos dedicamos a pasear y jugar en el parque infantil. Lo llevamos en las venas, qué le vamos a hacer…

Una de las atracciones que ofrece este lugar, es el mirador del Chalet du Mont Royal. Este edificio está situado en la cima del monte, por lo que ofrece unas vistas privilegiadas de la ciudad. El mirador es uno de los puntos más visitados por los turistas, todos cámara en mano para inmortalizar la fabulosa panorámica del skyline de Montreal desde las alturas. El chalet y sus jardines resultan una agradable visita, aunque no tiene gran cosa para ver. Se utiliza generalmente para albergar eventos, ya que tiene cabida para unas 700 personas.

Tras el mirador, nos dirigimos hacia el Lago de los castores. Teníamos la esperanza de ver alguno de estos simpáticos animallilos, pero la verdad es que no hay ninguno en el lago. Este tomó su nombre porque en el momento de su construcción se encontraron casetas de castores en la zona. De lo que sí pudimos disfrutar en el camino fue de una preciosa cascada artificial situada en una de las orillas del estanque.

El siguiente punto que visitamos fue el Oratorio de Saint Joseph. Está situado cerca del propio parque, pero el camino es cuesta arriba y son varios kilómetros, por lo que nosotras decidimos coger uno de los autobuses que van desde el parque hasta allí.

Ya desde abajo se puede apreciar la magnificencia del edificio, cuya cúpula se alza en lo alto de la colina donde está situado. Para acceder a él, hay que subir bastantes escaleras, pero la visita merece totalmente la pena. Como curiosidad, contaros que en el centro de la subida hay unas escaleras reservadas a los peregrinos, que estos suben con gran devoción de rodillas.

Una vez dentro, podemos observar que el oratorio es en parte un museo en honor al fraile al que debe su existencia, el hermano André, al que se le atribuyen varios milagros y curaciones. Dentro del oratorio encontramos esculturas  y escritos del mismo y paneles explicativos sobre su vida y obra..A su vez, existen también varias capillas donde los fieles y devotos acuden a rezar. En una de ellas, descansan los restos del hermano André.

 Llama la atención el contraste entre la arquitectura clásica que podemos ver en el exterior y el interior más moderno construido en hormigón y bloques geométricos. Destacar también una pequeña cueva natural, de cuyas paredes de roca resbala agua, convertida en capilla dedicada a la virgen y en la que tuvimos ocasión de ver auténticas muestras de devoción de varios peregrinos.

Con esta visita pusimos fin a nuestra experiencia en el Parc du Mont Royal y sus alrededores y tomamos un autobús hacia el centro de la ciudad, donde realizamos uno de los tours gratis disponibles para conocer mejor Montreal y su historia.

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